Hoy vamos a divertirnos con las bodas graciosas. Vamos a contar las mejores anécdotas de boda para que te puedas reir un dia tan importante. Seguro que imaginas el día de tu boda perfecto, todo precioso, todo el mundo feliz, un día estupendo con un sol radiante…Bueno, pues siento decirte que no todo es tan bonito a veces, pero esto no quiere decir que se vaya a arruinar este día tan especial, simplemente hay que saber poner buena cara a lo que venga y no dejar que nada te quite la ilusión!

Vamos a prepararte con algunas de las cosas curiosas que pueden suceder en una boda, pero que rara vez no son sino anécdotas divertidas y que hacen que sea un día inolvidable.

Una anécdota de boda muy «pesetil»

Cuando se trata de acontecimientos tan importantes, siempre puede haber algún olvido, causa de los nervios y el estrés. Suele ocurrir, que cuando mejor quieres que salga algo, más imprevistos aparecen, pero todo tiene solución! Recuerdo cuando era pequeña, tendría unos 6 años, me habían hecho salir como dama de honor en la boda de mi prima, y cómo no, algo tenía que pasar teniendo un papel tan importante. Cuando llegamos a la iglesia, llovía a cántaros y en el momento en el que mis padres fueron a darme las arras, con los paraguas y demás enseres en las manos, éstas se cayeron por los rincones del coche; no hubo manera de encontrarlas todas, así que decidimos sustituirlas por alguna de las antiguas pesetas… Esto no supuso ningún problema ya que nadie se enteró hasta ya pasada la ceremonia que decidimos contarlo. Como esta también conozco alguna en la que la dama de honor se ha muerto de vergüenza en el último momento y no se ha atrevido a entrar dejando los anillos a cargo de otra invitada, ¡imaginaros la cara de los novios al ver a otra niña sin traje de dama de honor!

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Un invitado demasiado gracioso

En el convite es donde suelen pasar las historias más divertidas, como algunas bromas que pueden convertirse en no tan graciosas para el que las recibe en el momento pero siempre queda un recuerdo gracioso de ellas. Por ejemplo, me contaron hace poco, en una boda en la que al padre del novio le apartaron la silla cuando se iba a sentar en la mesa presidencial. Al pobre no le hizo mucha gracia al principio, pero al final no pudo resistir el echarse a reir viendo las risas de todos los demás invitados.

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Seguro que te habrás reído leyendo estas anécdotas pero no olvides que a veces no solo le suceden a los invitados! Solo recuerda no dejar que nada de esto te estropee tu día y tomártelo con humor.

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